TRX


La falta de material y de un espacio adecuado no podía ser una excusa para que los soldados de la Navy SEAL, la fuerza de operaciones especiales del ejército de Estados Unidos, no mantuvieran su forma física. Por ello, uno de sus integrantes, Randy Hetrick, se las ingenió para desarrollar con lo que tenía a mano (un cinturón de un paracaídas, herramientas para reparar lanchas…) un artilugio con cuerdas y cinchas que permitía a los soldados trabajar su musculatura con la resistencia de su propio peso. Había nacido el entrenamiento en suspensión, conocido popularmente por la marca registrada TRX.

Este ejercicio no requiere una forma física previa, ya que hay sesiones diseñadas para todo tipo de niveles. Sin embargo, como cualquier otra actividad física, se recomienda ponerse en manos de personal cualificado que enseñe a utilizar correctamente el sistema de anclaje y cuerdas, así como consultar a un médico especialista en caso de padecer alguna enfermedad para determinar si el entrenamiento en suspensión TRX no supone ningún riesgo para la salud. Un uso indebido puede llegar a lesionar a quien lo usa, aunque bien es cierto que es muy difícil llegar a una lesión.

El TRX parece tener más beneficios que contraindicaciones. Uno de ellos es que, aunque está especialmente diseñado para trabajar la fuerza muscular, es mucho más completo que el levantamiento de pesas tradicional y mejora la coordinación, la flexibilidad y la movilidad.

Aunque también se desarrolla la musculatura de brazos y piernas, la parte central del cuerpo, conocida como ‘core’, es la que mayor provecho saca de este entrenamiento. Abdominales, músculos del pecho, glúteos y lumbares son los que más trabajan, por lo que se trata de una actividad muy indicada para aquellas personas que sufren, de manera frecuente, dolores de espalda (sobre todo, lumbalgias), ya que este sistema ayuda a fortalecerla. Además, es en esta zona donde se encuentra el centro de gravedad (normalmente justo encima de las caderas cuando se está de pie) y este entrenamiento juega a cambiarlo de posición, con el fin de que la musculatura tenga que trabajar más contra la gravedad.

 

Entrenamiento funcional. La suspensión de TRX permite trabajar movimientos que implican a grandes cadenas musculares. Si dispones de menos apoyos que normalmente, activas la sección media para estabilizarte, incrementando el trabajo en abdominales y lumbares.

Aumentar la fuerza muscular. Con el entrenamiento en suspensión trabajas directamente con tu peso corporal lo que permite que aumente tu fuerza y tu resistencia muscular a la vez que tonificas todo tu cuerpo. Si necesitas más, siempre puede utilizar muñequeras o tobilleras con peso pero subir al siguiente escalón.

Objetivo: quemar grasas. Si lo que buscas en un buen entrenamiento cardiovascular que te permita bajar peso y definir tu figura, prueba con un circuito de intervalos cortos. Tiempos de trabajo moderados, realizando tantas repeticiones del movimiento como nos sea posible, y descansos cortos son la clave para maximizar la quema de grasas.